Sólo la desgracia hace a los hombres hermanos

«En honor del pueblo de Cádiz, debo decir que jamás vecindario alguno ha tomado con tanto empeño el auxilio de los heridos, no distinguiendo entre nacionales y enemigos, antes bien, equiparando a todos bajo el amplio pabellón de la caridad. Collingwood consiguió en sus memorias esta generosidad de paisanos. Quizá la magnitud del desastre apagó todos los resentimientos. ¿No es triste que sólo la desgracia hace a los hombres hermanos?».

Cuando terminó la dura batalla de Trafalgar frente al cabo gaditano, los marinos de guerra que arribaron en las playas de la costa andaluza fueron tratados por las gentes del lugar por igual, ya fuesen de los nuestros, españoles, o gabachos, que también pelearon junto a la bandera de España; o ingleses, con quienes nos partimos la cara en las bravas aguas del Estrecho.

Éstas son las sabias palabras de Pérez Galdós puestas en boca de Gabrielillo Araceli, protagonista de Trafalgar, la obra que abre sus Episodios Nacionales. Me la leen, por favor. Que uno con estas cosas cada vez entiende mejor a quienes dicen que no tienen ni partido ni ideología, sino biblioteca.

NOTA: la imagen de portada es un cuadro del pintor de batallas Augusto Ferrer-Dalmau. Si pinchan aquí pueden ver de qué les hablo.

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