Periodismo en Siria

Hace varios meses participé un proyecto de esos de crowdfunding que trataba de lograr la publicación de un libro sobre el conflicto actual en Siria. Sus autores son jóvenes periodistas españoles, algunos citados con más o menos frecuencia en este blog. Entre ellos se encuentra el reciente premio pulitzer Manu Brabo, también Antonio Pampliega de quien colgué una entrevista que hizo a Enrique Meneses; y Maysun, Alberto Prieto, Ethel Bonet, Ricardo García completan este elenco. El título es ‘Siria, más allá de Bab al-Salam’.

Para aquellos que no estén familiarizados con el crowdfunding, deben saber que se trata de una práctica de mecenazgo consistente en la presentación de un proyecto (no necesariamente ha de ser un libro, también los hay de documentales, discos, cine, y otros temas y formatos) junto al presupuesto que se estima para llevarse a cabo, así como lo que deberían costar los libros, discos, vídeos o lo que sea que quiera venderse. De tal modo que uno hace un proyecto que tiene un coste (ganancias incluidas) de 2000€ y que para ello debe vender cien libros a 20€, si no aparecen al menos cien mecenas o compradores que se lleven un libro como mínimo cada uno, dicho proyecto no se lleva a cabo. O sea, que antes de la publicación se aseguran los compradores. No sé si ha quedado claro, si no, me lo buscan en la guiquipedia esa.

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Como decía, hace unos meses participé y adquirí un ejemplar de ‘Siria, más allá de Bab al-Salam’, y para este viaje apresurado a Barcelona lo eché en la mochila junto con Reportajes de Joe Sacco (como ya conté) y otro que me ha encantado, La vida para principiantes de Slawomir Mrozek (también hablaré de él en otra entrada). Cuando acabé esta narración de historias escritas en su mayoría por Antonio Pampliega con quien he hablado en alguna ocasión, uno siente como si el libro fuese esa cámara que está ahora muy de moda, la «goupro giro tres» esa, ya saben, esa que se colocó James Nachtwey en su documental War Photographer (imprescindible, sencillamente imprescindible) o más recientemente Amanda Mustard para cubrir las revueltas en Egipto.

En el libro sobre Siria se aprenden esas claves que da la historia, que está en todos sus libros. Porque los libros de Historia están hechos de venganza, de compasión, de dolor propio y ajeno, de miedo, de hipocresía y mentiras políticas, de amor. Historias que nos enseñan y ayudan a comprendernos mejor, a conocer qué sucede, creemos que ‘allí’, pero no nos engañemos, de un modo u otro ocurre en todas partes, el ser humano es siempre el mismo.

Varios soldados entraron en una casa y reunieron a todos sus habitantes en el sótano. El oficial ordenó abrir fuego y cuando se marchó los soldados pidieron a la gente que gritara lo más fuerte que pudiese y entonces dispararon a las paredes para hacer creer a sus superiores que los habían matado a todos.

Fragmento de uno de los capítulos (Ciudad de vida y muerte).

Hoy que Gervasio Sánchez y Ramón Lobo nos hablan desde sus cuentas de Facebook o de Tuiter de Hanna Arendt justo el día después en el que comencé a leer la introducción de uno de sus libros que compré antes de que acabara el curso (Condición Humana, Editorial Paidós, 2005), también veo a esta escritora judía en ‘Siria, más allá de Bab al-Salam’ cuando decía aquello de

«Si en una guerra sólo matasen los monstruos el número de muertos sería ínfimo. Pero los que matan son personas como nosotros.»

Cuando cerré el trabajo de los periodistas españoles, me preguntaba al mismo tiempo, por qué esta clase de libros siguen sin tener mención, sin darle cabida en los centros de enseñanza. Y, sobre todo, por qué una obra como ésta ha de recurrir a un crowdfunding cuando debería ser de interés general, ser valorada por lo que supone, un trabajo ingente con numerosos riesgos añadidos. Para colmo, con su compra uno contribuye en la adquisición de medicinas que serán entregadas a los doctores del hospital Dar Al-Shifa de Alepo (Siria).

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