Otra despedida más

Como todos los años por estas fechas, suelo escribir una entrada para valorar el curso y comentar algunas cuestiones. Me gusta sobre todo agradecer a mis alumnos el tiempo que hemos pasado juntos compartiendo sueños, ilusiones e intentando colmar inquietudes comunes. Cuánta razón tuvo Cartier-Bresson cuando le preguntaron si hablaban en Magnum de fotografía; el francés respondió: no, hablábamos de la vida que es mucho más interesante.

Estos días he recibido mensajes de agradecimiento y varios regalos. Incluso en mi cumpleaños mis alumnos de la ESA me hicieron una tarta. Y anoche estuvimos de picos pardos hasta las tantas un grupito muy apañao. Parece que creen haber aprendido algo conmigo. Eso me dicen. La mayoría son chicas, la verdad. Y es una pena, pero ya se sabe que la mujer tiene una sensibilidad innata a diferencia del hombre. Y en mis clases pues, qué quieren que les diga, soy profesor de Historia y ahí cabe de casi todo. Cuando les animo a que vean De aquí a la eternidad sólo por la escena en la que se besan apasionados entre las olas Milton Warden (Burt Lancaster) y Karen (Deborah Kerr); él, un sargento del ejército norteamericano en Hawai, y ella, la mujer de su capitán. Pues eso, que los chicos están pensando en otras cosas y generalmente no saben apreciar ciertos temas. En cualquier caso, como apuntaba, además de haber recomendado mil películas también hemos hablado de libros, de fotografía, de viajar, del amor y la muerte, guerras, solidaridad, arte en general… efectivamente, de la vida al fin y al cabo.

Pero el caso es que termina esto y ahora es cuando comprenden lo mejor de todo: ya nunca volverá a suceder. Ninguno de nosotros podremos revivir este curso. Quizás otros parecidos, puede que mejores, pero no iguales. Los buenos momentos, la experiencia de haber compartido saberes, charlas, lecciones, compañeros y amigos. Eso es imposible que se repita. Sólo quedará el recuerdo refugiado en la añoranza de quienes supieron valorar un año de conocimiento en el templo de la Enseñanza, en la catedral de la cultura que es la Escuela, y la iglesia que es mi clase. O debería serlo.

Estoy contento de haber tenido alumnos como vosotros y ojalá tengáis buena suerte en el futuro para ver recompensada la capacidad de trabajo, sacrificio y esfuerzo que me habéis demostrado. Que todos vuestros sueños se cumplan, y que el conocimiento y la cultura os ayuden en vuestras decisiones, que los libros os sirvan para soportar la carga de la existencia. Con frecuencia suelen generarla, pero a veces alivian en los malos momentos. En ocasiones le refugian a uno de tanta tragedia. Leerlos con tierra de distancia multiplica sus afectos balsámicos.

Gracias por esas palabras que me habéis dedicado a través del twitter, el correo electrónico o en persona. Gracias a todos mis grupos desde la Secundaria hasta los de mi tutoría de segundo de bachillerato con quienes sigo teniendo pendiente un café. Gracias a los que optaron por desviarse  porque escucharon mis consejos y comprendieron que no todo el mundo debe transitar los mismos caminos para encontrar la felicidad. Y gracias a aquellos que después de tantos años que me aguantaron con la tiza en la mano, siguen en contacto conmigo para recordarme lo maravilloso que fue.

Antes de despedirme, quería también agradecer a mi alumna de prácticas por las tardes de charlas que tuvimos debatiendo sobre cómo podríamos mejorar este circo. Espero que en el futuro podamos sentarnos juntos en un claustro porque la docencia necesita profesionales con tu vocación, querida Laura.

Por lo demás, este verano vuelo cerca. Me tomaré unas vacaciones para desconectar de la cotidianidad. Quiero cruzar los Balcanes desde el norte de Italia hasta Atenas llegando a través de Turquía vía el Egeo. Sospecharán algunos que en realidad es un viaje interior para el que he preparado dos o tres libros, un cuaderno de notas y la cámara de fotos. Así es. Pero esto lo explicaré mejor en una entrada aparte.

Hasta el curso que viene. La lucha mereció la pena.

Foto de cabecera: Henri Cartier-Bresson, Francia.

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