Los niños sin nada de mi orfanato

Después de visitar el orfanato de Mukono, en Uganda, pensé que es difícil, quizás imposible… Creo que en un lugar así, donde la tragedia ocurre, no puedes transmitir después con la misma fuerza y exactamente igual lo que estás sintiendo en ese momento. Por más que quieras contarlo, escribirlo, o enseñar las fotos… la gente no lo sentirá en su propia piel, pinchándole ahí dentro de la misma manera que lo ha vivido uno. Pero esto que escribo es necesario, es una deuda personal que contraje con la familia de Global Africa Children’s Initiative cuando me abrió las puertas de su casa. Ellos me mostraron cómo viven en unas condiciones muy difíciles, y sobre todo, me contaron su historia. Ahora debo hacerlo yo con ustedes. Al menos para dar voz a los silenciados, a los olvidados. Sin más, sólo contarlo aquí.

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Egesa es un crío de una familia en Kyajja Village, Nagojje Sub, del distrito deMukono donde estuve los primeros días en Uganda el pasado verano. Tiene cinco años y es el único chico de la familia. Fue abandonado por su madre cuando tenía un año de edad, y el padre estaba descuidando su responsabilidad como tal por lo que había pasado. Después de unos meses tuvo una madre adoptiva que, junto con el padre, abusó físicamente del pequeño. La comunidad informó de estos sucesos a las autoridades locales y se avisó a la policía. Su padre fue arrestado, pero ante la promesa de cambiar su comportamiento fue puesto en libertad. Obviamente, no cumplió lo prometido. En noviembre de 2011 un grupo de voluntarios informaron a GACI sobre ello e inmediatamente los asesores fueron a conocer la situación de Egesa. Mostraba señales de haber sido golpeado y estaba muy débil. Tenía las manos y los pies muy hinchados y edemas repartidos por varias partes de su cuerpo. Lo trasladaron al hospital de Mulago donde se pudo recuperar en varias semanas. Finalmente fue dado de alta y hoy día se encuentra en el orfanato de Mukono.

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Katiti nació prematuramente a los siete meses y fue abandonada por su abuela en Nagojje, Mukono. Creció en mitad de diversos tipos de abusos. También sufriría posteriormente de malnutrición severa. Los miembros de los consejos locales estaban preocupados y en contacto con el jefe en el área sobre este asunto. El Oficial de Desarrollo de la Comunidad a través del contacto con voluntarios de la comunidad de la aldea, Mai Mugambe, contactó con GACI que pronto la acogió en su orfanato.

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Dinar fue identificada como una niña con necesidades especiales después de que su madre fuese abandonada por su marido. Ella solía ir de un lugar para otro buscando comida, ya que su hermana mayor estaba muy enferma de SIDA en la cama y no podía hacerse cargo del cuidado de ella. La oficina de Mukono logró que GACI se hiciese con su custodia y en la actualidad también se encuentra en el orfanato.

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Ernest fue abandonado en el lugar de nacimiento, en Nkumba Bufulu. Esto fue el 16 de abril de 2012 y el caso fue denunciado ante el puesto de la Policía Kasenyi. La policía trató de localizar a sus padres, pero fue en vano. El Administrador de la aldea de los niños Suubi remitió el caso a GACI. El niño fue trasladado a la Oficina de Libertad Condicional Mukono y fue ingresado el 6 de junio de 2012. Se estima que tiene alrededor de un año de edad.

Global Africa Children’s Initiative (GACI) es una organización que se dedica al cuidado y mantenimiento de los niños que lo necesitan. Quien desee conocer algo más de ella o contribuir de alguna manera, puede visitar su website: www.gafrichildren.org

Hasta donde sé, después de publicar esta serie de pequeñas historias en el blog y en facebook, ha habido gente interesada en contribuir a través de la web de GACI o colaborando con Betty, una de las mediadoras con la que estuve en contacto en mi visita a este orfanato de Uganda. Me alegra que mis fotografías hayan servido para algo, para ayudar a estos pequeños que me removieron el corazón con su historia personal. Espero que también ayuden a concienciarte. Si te interesa, tú aún puedes ayudarlos. En breve enviaré a través de Mariano Pozo una cantidad que alivie en la medida de lo posible las duras condiciones en las que viven estos niños.

[nota: esta era una de las entradas más necesarias que debía migrar desde el blog antiguo y actualizar aquí]

2 Comments Los niños sin nada de mi orfanato

  1. Davinia

    Cada vez que leo historias así en este blog se me parte el alma, darte las gracias por contar estas vivencias tan crudas pero interesantes a la vez, por abrirnos los ojos e invitarnos a no tragarnos la mera información que nos brinda la televisión, aunque parezca que no estamos, muchos seguimos pendientes de usted y tus grandes historias.

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    1. Rafa.

      A mí me agrada enormemente que alumnos tan antiguos sigáis ahí sin perderme de vista. La razón por la que uno sigue, o quizás de donde uno saca fuerzas es ésta: USTEDES. Un abrazo, señorita.

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