Las cicatrices de Jim

Otra de esas Imágenes para la Historia que se clavan en la retina es una de las fotografías más conocidas de Nachtwey: el superviviente hutu. Detrás de sus cicatrices se esconde una historia de valor digna de ser conocida. Espero que sea de vuestro interés.

Descolonización
Superviviente hutu (1994, Ruanda)
JAMES NACHTWEY

FOTO: James Nachtwey —Superviviente hutu (1994, Ruanda)

FOTO: James Nachtwey —Superviviente hutu (1994, Ruanda)

Durante la guerra de Vietnam James Nachtwey (Nueva York, 1948) tomó la decisión de ser fotógrafo para convertirse en testigo de los hechos y poder contarlo. Su postura es la de tratar de concienciar al mundo que, los genocidios, el hambre y la pobreza extrema, son crímenes contra la humanidad. Después de varias décadas en tales situaciones, su manera de trabajar solitaria como un monje ha creado fama en el entorno periodístico. En todos esos años fue la matanza de Ruanda la situación más incomprensible que presenció.

El rostro roto de este superviviente es la expresión de alguien traumatizado, casi en estado de shock, por lo que hubo de presenciar. Y sin embargo, lo que más nos llama la atención son esas cicatrices de brechas abiertas por el machete con el que recibió los cortes. Este miembro de la etnia hutu se había negado a apoyar la matanza sobre los tutsis. Por este motivo le hicieron prisionero después de marcarle con esas huellas imborrables en la cara. Finalmente consiguió liberarse y recibir los cuidados de la Cruz Roja hasta que Jim obtuvo su retrato.

La guerra étnica desde la época colonial belga arrastra una serie de tristes episodios de lesa humanidad. Tras el apoyo inicial de Leopoldo II a los tutsis, en 1973 Juvénal Habyarimana asentó una dictadura militar hutu previo golpe de Estado, poniendo fin a la guerra civil. Gran parte de los tutsis, desde el exilio, organizaría el Frente Patriótico Ruandés (FPR) atrincherándose en la selva a la espera de reconquistar el poder. Comenzaría entonces la campaña del miedo que advertía del peligro de esta guerrilla cuya intención, se decía, era la de acabar con toda la población hutu. La Interahamwe, jóvenes armados con machetes, salían a las calles buscando tutsis. La ONU desoyó la petición de ayuda de su comandante Roméo Dallaire. Y el accidente de avión del presidente Habyarimana, cuya responsabilidad se atribuyó al FPR, fue justificación suficiente para iniciar la masacre. Violaciones, torturas, exilio, asesinatos. Alrededor de un millón de personas murieron en el genocidio hutu y la venganza posterior de tutsis que ocupan el gobierno actual.

Después de 20 años, los Derechos Universales no se respetan como sería deseable, y esta imagen sigue estando presente, advirtiendo del horror de la condición humana. De ahí la importancia de la imagen ganadora del Word Press en 1994: en la denuncia.

Autor: Samuel Bueno Ruiz

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