La tierra de Sebastiao

Ayer terminé las memorias que publicó Sebastiao Salgado hace un par de años: De mi tierra a la Tierra. Sin lugar a dudas, el fotógrafo brasileño es un referente para quienes deseen descubrir la esencia del reportaje. Un autor polémico por otra parte, por obtener imágenes bellas de los sucesos más deleznables que han azotado a la humanidad.

En los últimos años, no obstante, Sebastiao se ha centrado en un protagonista que no había recibido interés durante su trayectoria anterior. La naturaleza salvaje recogida en su obra Génesis se convirtió en objeto de enfoque de sus cámaras y así nos lo cuenta en su libro. Un escrito que estoy seguro que se realizó con la intención de servir de guión a un documental filmado por su hijo Juliano Ribeiro SalgadoLa sal de la Tierra. Segunda película que se centra en el trabajo de su padre. Éste, con varios premios y nominaciones importantes como el de Mejor largometraje documental en los Oscar de 2014.

Sebastiao Salgado

Sebastiao Salgado

Para mí Salgado siempre estará entre los tres o cinco mejores fotógrafo, o quizás de los más influyentes desde mis inicios. Sin embargo, ni la lectura de sus memorias ni la factura de sus imágenes continúan produciéndome aquellas primeras sensaciones que sentía cuando vi en Jaén una exposición con su sello. Es obvio que sería estúpido decir que el trabajo de este magnífico reportero está superado, la dedicación a lo largo de su vida en distintos proyectos como Trabajadores, Éxodos, Génesis, lo han posicionado entre los grandes. Pero la competencia y las nuevas generaciones vienen fuertes, y las vueltas de rosca son cada vez más sorprendentes. Por otra parte, las manifestaciones en estas memorias son toda una oda a la naturaleza que termina enlazando (más pronto que tarde) con la defensa del comunismo en el que ha militado desde su juventud en Brasil. Cabría preguntarse cómo es que vive en Francia desde hace tanto, con qué facilidades lo hace, y sobre todo qué trato reciben los trabajadores de su finca en Minas Gerais, pues los comentarios que me han llegado no son demasiado positivos.

En cualquier caso, sigo defendiendo sin duda a Sebastiao Salgado y a sus fotografías. Recomiendo que atiendan y disfruten viendo cualquier documento que tenga que ver con él; sus libros, documentales, exposiciones. Posiblemente uno de los pocos, al menos de los que soy consciente, de los que rechazó a la Agencia Magnum después de trabajar para ellos. Un referente.

Nota: Fotografía de cabecera (Pingüinos alineados saltando en las Islas Sandwich, Sebastiao Salgado)

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