La pequeña Zitha

La pequeña Zitha, la niña de un año y medio que se encontraba en estado crítico por culpa de la malaria había entrado en coma. Volví a ponerme junto a su cara, sus pequeños ojos estaban prácticamente cerrados y a duras penas se podía entrever una mirada. La vida se le estaba escapando y, mientras la observaba, tenía a mi hija en mis pensamientos. La duda que había antes de viajar a Mozambique sobre cómo me afectarían determinadas cosas por ser padre ya se había disipado.

Metí mi dedo entre su mano como suelo hacer con mi hija cuando duerme, pero Zitha no lo apretó como lo hace mi pequeña. Su mano estaba helada, inerte. Junto a la niña permanecía sentada una mujer casi ausente. Le pregunté a sor Ángela de quién se trataba, y me dijo que de su madre. (…)

Después de ver el estado en que se encontraba Zitha, me fui a dar un paseo en solitario para poner en orden los sentimientos y las ideas. (…)

La impotencia que se siente en un lugar como el hospital de Chalucuane es tremenda. Sencillamente te sientes un mierda.

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Zhita (Mozambique, 2007)

Y lo peor de todo, es que no puedes hacer absolutamente nada para tratar de paliar en algo tanto dolor y tata tragedia. Eres un mero espectador de un escándalo que debería avergonzar al ser humano y a la mísera clase política. (…)

Cuando llegamos de regreso al hospital de Chalucuane, pasé por la zona de pediatría para ver cómo se encontraba la pequeña Zitha. Entré en la habitación y todas las camas estaban vacías. Sentí que el corazón se me había detenido y un horrible escalofrío me recorrió todo el cuerpo. La cama de Zitha aún estaba desecha, pero las demás estaban como si nadie hubiese pasado por allí. Me quedé durante unos segundos que se hicieron eternos mirando aquella cama con la mente en blanco. Fui en busca de la enfermera y le pregunté por la niña.

“Ha muerto esta mañana temprano”, contestó.

Tenía la misma edad que mi hija, pero no las mismas oportunidades que ella. Salí andando hacia la parte de detrás de la enfermería, me senté en el escalón de la pediatría y rompí a llorar.

Mariano Pozo en Mozambique: In Memorian. 2007*.

Este texto lo seleccioné del libro porque me pareció bastante elocuente. Personaliza perfectamente esos miles y millones de enfermos de SIDA que mueren en África. Ese 60% de la población total de Mozambique. Se dice rápido ¿verdad? Detenerse en cada uno de ellos y contar luego su muerte es tan lento como trágico. Esa es la historia y la Historia. Cualquier ser humano de aquí o de allí no puede ser tratado como un número como hizo Hitler. Somos personas. Pero, sigamos mirando a otro lado…. Los Juegos Olímpicos de Sahel.

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