La cura de la ignorancia

Cuanto más ignorante es el hombre, menos cuidados tiene, menos necesidades conoce, menos penas sufre, menos siente los males públicos, y aun los suyos propios le hacen menos sensación… Pudiera afirmarse que por los grados de ignorancia debería juzgarse de la dicha o la desdicha de los hombres. Así que, tú, oh ignorante vulgo de todas clases, eres de los menos desgraciados porque te asemejas más al asno.

Manuel Pérez Ramajo en La apología del asno, 1829.

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