#Justos en Sodoma (III)

Ayer me reuní con un par de profesoras del ciclo de fotografía y una de las compañeras que tuve entonces. Lola, que nos impartía la asignatura de Informática aunque podría habernos enseñado lo que le hubiese dado la gana, pues no para de inventar y le brotan sin cesar ideas de la cabeza como si fuera la fuente de las maravillas. Como digo, esta magnífica docente me animó a que subiera pronto una nueva entrada al blog. Y en esas estoy. O casi.

Esta mañana me he despertado con tres mensajes en el buzón de correo (electrónico, no fastidien; que no soy Robert Capa comenzando sus memorias). Dos eran publicidad, pero el tercero venía firmado por una tal… no diré el nombre. Se trataba de una alumna (insisto, quién duda de que la mujer no es más inteligente y tiene más sensibilidad que el hombre) del curso pasado que me ha vuelto a pegar un bofetón de esos que se te quedan marcados durante un tiempo. Como uno tiene las luces justas para echar el día, a veces suele ocurrirle que no ve lo suficiente. Es curioso que nos despistemos cuando estamos ahí en la pizarra empeñados en darle a la tiza y observamos que hay estudiantes que no paran de hablar, de cuchichear entre ellos, risitas y cosas así. En Alcaudete me ocurrió algo similar con mi querida Almudena, y este curso pasado parece que ha vuelto a suceder. Les dejo la carta para que vean de qué les hablo:

Buenas tardes, Rafa:
Espero que esté pasando unas buenas vacaciones. Me gustaría que nos pudiese volver a dar clase, pero no va a poder ser. Aunque hubo momentos en los que la asignatura se hacía un poco difícil, ha merecido la pena. No por conseguir el aprobado y decir “una menos”, con un aprobado me conformo. No. Si no por aprender, por el hecho de conocer todo lo que desconocía y he aprendido este curso.
A raíz de lo que vimos en clase fui ampliando conocimientos: buscando fotos históricas relacionadas, buscando curiosidades… Testimonios de señoras que relatan la historia de su infancia durante la segunda Guerra Mundial, refugiados sirios que buscan una oportunidad…
Me encantó poder hacer el trabajo de fotografía. Al principio me resultó un poco complicado por el tema de cómo me iba a organizar, pero mereció muchísimo la pena. Sinceramente es el trabajo que hice que más me ha gustado. Me tuve que ir documentando sobre Siria: las religiones,el gobierno, el ISIS… Hablé con Manu Brabo, con Antonio P…. Antonio me ayudó mucho con este tema. Me llamó mucho la atención una frase que me dijo: «no tenemos que dejar que el miedo nos frene, tenemos que frenarlo a él. El miedo siempre esta ahí pero tenemos que apartarlo». El mes pasado, viendo las noticias, vi su foto diciendo que lo habían secuestrado. Gracias a este trabajo conocí la realidad de los sirios de cerca. La verdad es que no pensé que la vida allí fuese tan dura. Podemos hacernos una idea con fotos, noticias… Con el trabajo me di cuenta que todo era mucho peor…
Me encanta la fotografía, me encantaría poder tener el valor de coger una cámara y hacer como usted, Manu o Antonio. Recorrer el mundo en busca de imágenes.
Gracias por acercarnos un poco más la historia e intentar hacernos la asignatura lo más amena posible.
Mucha suerte en su nueva etapa.
X.

¿Qué puedo decir? Las gracias debo darlas yo porque hice lo que me gusta y ustedes me escucharon. He disfrutado muchísimo tratando de transmitir algunos conocimientos que resultan esenciales para comprender un poquito el mundo en que vivimos. Y tu correo me anima tantísimo a continuar haciéndolo que no te imaginas cuánto. Te deseo la buena suerte que no te hará falta. Con estas palabras que me dedicas sé que ya estás contagiada y la inquietud que manifiestas, a poco que te decidas, se va a traducir en una persona formada y capacitada para aquello que se proponga.

En cuanto al ejercicio de Imágenes para la Historia, sólo yo sé el tiempo que le he dedicado. Y a preparar las clases, claro. Pero esto no es lo que importa. Lo maravilloso de todo es que a alguien le ha llegado el mensaje y que ha merecido el esfuerzo y el sacrificio por una sencilla razón: parece que he conseguido enseñar algo que desconocían, algo que quizá era difícil encontrar en los libros o en Internet. Estaba convencido de que la actividad que proponía iba a resultar de mucha utilidad.

Lo seguiré repitiendo mil veces: el curso debería comenzar como termina, así. La semana que viene tendré cientos de alumnos a los que tengo que convencer de lo mismo. Venderles la moto como a la chica que me lo agradece hoy, y como a otros que tuvieron menos suerte porque no supieron mirar hacia donde señalaba mi dedo. Pero a todos por igual.

Lola, ya lo hablamos ayer, hasta el más pintao es un justo encubierto en la ciudad de Sodoma. Malditos. En estos tiempos que corren no puede uno fiarse de naide.

Pd. Una vez leí por ahí decir a un profesor dirigiéndose a sus alumnos: «Dado el estado de la Educación en este país, los únicos que pueden solucionarlo somos ustedes y yo».

Imagen: Escuela Mother Kevin en Mukono (Uganda © 2012)

2 Comments #Justos en Sodoma (III)

  1. Toñi Casti

    No te sorprendas incluso en la clase mas revoltosa siempre hay alguien escuchando

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Comentarios

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