#Juramento en el siglo veintiuno

Es evidente que no vivimos en una sociedad feudal porque, como saben, aquel viejo sistema que se sustentaba en las relaciones de compromiso y fidelidad entre señores y vasallos desapareció definitivamente con las revoluciones burguesas. Peeero… forzando un poco la máquina podemos ver si existen alguna analogía entre aquel sistema y el de hoy, y de paso explico un poco qué fue aquello del feudalismo.

Si nos fijamos en la esencia del feudalismo, es decir, las relaciones entre personas con poder e influencia (señores feudales) y subordinados que les debían lealtad o favor (vasallos), quizás podemos entrever que en las sociedades actuales queda algo en este sentido.

Miniatura de la Edad Media de un vasallo arrodillado en pleno acto de investidura, en plena inmixtio mannum.

Como sabrán, el feudalismo tenía un acto solemne en el que el rey o señor feudal nombraba vasallo a otra persona (encomendación). El que se encomendaba (vasallo) daba las manos a su señor, lo que se llamaba el inmixtio manuum. Por la otra parte, el vasallo prestaba un juramento de fidelidad, para lo cual, eran necesario la apelación a la divinidad y tocar en ese instante algo sagrado (el evangelio o una reliquia, por ejemplo). A partir de entonces se establecía un nexo (nexus iuris) o contrato que obligaba a ambas partes con imposibilidad de ser denunciado unilateralmente. Sólo —y resulta curioso— podía romperse ese contrato en dos ocasiones. El primer caso consistía en un enredo de infidelidades conyugales, o sea, si la mujer del vasallo le pusiese los cuernos con el señor. El segundo era en caso de que el señor intentase convertirlo en siervo.

En los primeros momentos del feudalismo la forma de corresponder a los beneficios que el señor otorgaba a su vasallo era el servitium militar sobre todo. Vamos, la protección frente a enemigos extranjeros como pudieran ser ciertos pueblos bárbaros por ejemplo. A cambio el rey o el señor feudal concedía la explotación en usufructo (el donante se reservaba la propiedad) de dominios y territorios de muy diversa talla según el momento, el poder y las tenencias. A esto se le denominó con el tiempo con el nombre de acto de investidura. Seguro que habrán visto en las películas cómo un rey con su espada nombra a un señor vasallo. Este último recibía un objeto (un bastón de mando, por ejemplo) que simbolizaba el beneficio otorgado.

Pirámide social actual según ROD.

Como dije desde el principio es obvio que por miles de razones no podemos decir que vivimos en un régimen feudal, porque estas relaciones como tales en las que unos quedaban jurídica y legalmente subordinados frente a otros ya no se dan. Sin embargo, me pregunto si esa red de lazos, esa trama de favores, de deudas que se crean entre personas con poder e influencia ha desaparecido del todo. Si como vemos en la imagen en la actualidad algunos no se arrodillan delante de quienes pueden conseguir todo tipo de dádivas y prebendas.

  • VALDEÓN, J.  (1997)  El feudalismo. HISTORIA 16.

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