Historia del Mundo contada para adultos (V)

Entretanto, a medida que iban calando las ideas de los ilustrados en la sociedad, se daban una serie de cambios en el terreno tecnológico que se ha venido a llamar como Revolución industrial. Sin embargo, este fenómeno no alude exclusivamente a tales transformaciones; es decir, a la introducción de nueva maquinaria y demás inventos. La Revolución industrial es un fenómeno histórico que consistió en una serie de avances tecnológicos, pero también económicos y sociales como nunca antes tuvo lugar en la Historia. Se considera a ésta como la más importante revolución después de la neolítica (10.000 a.C.), ya que el mundo fue modificado de tal forma que podemos valorarla como el hecho fundamental que dio origen a una nueva etapa: la Edad Contemporánea.

Simplificando los hechos, el crecimiento económico de la burguesía debido al aumento de la producción y, por supuesto, de la venta de esas manufacturas, permitiría de algún modo la pugna con los grupos sociales privilegiados (nobleza y clero) por, no sólo entrar en los círculos de poder, sino cambiar las mismas estructuras. Piensen si no; la burguesía no pretendió convertirse en otro grupo privilegiado, sino que llevaría a cabo una revolución (llamas liberales burguesas que explicaré más adelante) para romper con todo ese viejo sistema del Antiguo Régimen: la monarquía absolutista, la sociedad estamental, todo aquello.

Y lo hizo así, por una razón muy sencilla: el individuo ahora debía primar por encima del Estado. Ni un rey ni ninguna otra institución podría ejercer abuso (a través de la ley o de lo que fuera) a los ciudadanos. Por ello se reparten los poderes, por ello se limita la autoridad del monarca, por lo mismo todas las leyes serán iguales para todos los hombres (isonomía), etc. El miedo era que el Estado (en aquellos momentos, como antes dije, el monarca) violase la propiedad privada y otros derechos individuales. Insisto, simplificando mucho el tema, el mayor de los temores de esta nueva burguesía enriquecida hasta límites insospechados, lo que teme es la violación del derecho a la propiedad privada. Cuanto más renta generaban, cuanto más capital acumulaban; más miedo tenían de que tales riquezas pudieran ser expropiadas por los reyes o por la Iglesia para sus propios intereses… Por no hablar del pago de impuestos, que como recordarán, era el tercer estamento (en él la burguesía) quien soportaba la carga de los mismos de un modo exclusivo.

Pero volvamos a la industrialización, ese hecho que hizo posible que personas dedicadas al negocio, al trabajo, pudiesen amasar fortunas a veces tan enormes como las de los nobles y aristócratas, o incluso más (deberían leer la magnífica obra de Giuseppe Tomasi di Lampedusa: El Gatopardo, o si no, ver la excelente película que rodó Luchino Visconti con un inmenso Burt Lancaster como protagonista, por no hablarles de la seductora Claudia Cardinale)…

Fotograma de la película El Gatopardo de Visconti (1963)

Fotograma de la película El Gatopardo de Visconti (1963)

Que me desvío, volvamos a la revolución industrial. La cuestión es que los empresarios, tan mal vistos en la actualidad (y entonces), son quienes van a promover una serie de mejoras en la economía para hacer más eficiente tales actividades, aumentar su producción y obtener más beneficios. Por supuesto que lo hacían de un modo egoísta, para enriquecerse; pero, como apuntó Adam Smith (recuerden, La riqueza de las Naciones), existía una mano invisible que movía los hilos de la economía para que, al mismo tiempo que la burguesía se enriquecía con sus negocios, con su trabajo, otros grupos también se beneficiaban: los currantes, los trabajadores de las fábricas, el campesinado. Debemos tener en cuenta que los niveles de producción eran muy bajos porque ni el clero ni la nobleza se preocupaban de mejorarlos, tenían tantas tierras que les era más que suficiente (Estos grupos privilegiados consideraban deshonroso eso de laborar, aunque fuesen negocios y no se mancharan las manos. Con el tiempo tuvieron que invertir en alguna actividad para poder equipararse con las clases emergentes y algunos lo hicieron en la minería). Lo que hizo la burguesía fue alcanzar un uso más eficiente de los recursos que traería, a la larga, mejores condiciones de vida… bueno, más o menos todas las comodidades que tenemos en la actualidad. Eso sí, no sin atravesar bosques de grandes penurias y dificultades, pues todos conocemos la cara amarga del capitalismo. Los años más difíciles de la industrialización han sido llevados a la literatura y al cine muchas veces: Tiempos modernos de Chaplin (1936) o Germinal basada en la novela homónima de Émile Zola y llevada al celuloide en 1993 por Claude Berri.

En cualquier caso, fue esta iniciativa privada la gran impulsora de los cambios que desterraron al Absolutismo y al Antiguo Régimen, protagonizados por una clase ilustrada y con ganas de abrirse hueco en una sociedad injusta que diferenciaba ciudadanos de segundo orden.

Se han diferenciado varias revoluciones industriales porque poseen características diferentes. La primera ubicada en Inglaterra desde mitad del XVIII a primer tercio o mitad del XIX con el carbón y la máquina de vapor como principales exponentes, la segunda se extendería por otros países europeos y americanos como EE.UU. y tendría en la electricidad y el motor de explosión sus elementos más importantes; una tercera con la energía nuclear e incluso una cuarta caracterizada por la revolución informática y la red de redes.

Este fenómeno de industrialización, como decimos, tiene su origen en Inglaterra, pero se difundiría en diferentes momentos por otros países: Francia y Bélgica en 1830-1833; EE.UU. en 1843; los estados alemanes en 1850, Japón 1878, Rusia 1890, etc.;según el acceso a las fuentes de energía y materias primas, y la capacidad de protección de los productos nacionales.

¿Cómo podemos diferenciar una sociedad industrializada?

  1. Lo más importante es la nueva organización social del trabajo con base en unos medios técnicos nuevos, esto es; el trabajo asalariado, división del trabajo, aumento de la producción, mecanización del mismo, etc. que provocará la necesidad del crecimiento de los mercados y desembocará en el llamado capitalismo industrial, para luego dar paso al capitalismo financiero. El primero es aquel que nace en estos primeros años de la revolución y que no reviste grandes cantidades de capital para invertir; mientras que el segundo implica la participación conjunta de grandes inversores en sociedades cuyo fenómeno se denomina: concentración de capitales (sociedades anónimas, desarrollo de la Bolsa a principios del XIX, etc.).
  2. Por otra parte; la aparición de nuevas clases sociales como el proletariado cuya única fuente de riqueza es su fuerza de trabajo, y la burguesía enriquecida y propietaria de los medios de producción que intentará imponer ahora su hegemonía política.
  3. El cambio demográfico es otra de las características que definen las sociedades industrializadas, con un descenso de la mortalidad y por tanto, un aumento de la población que comentaremos más adelante.
NOTA: La imagen de cabecera pertenece a Tiempos modernos de Chaplin (1936). En este filme se describe el sinsentido de la industrialización y el capitalismo. Respecto a la de El Gatopardo, pocas imágenes habrán servido mejor como síntesis de lo que fue el paso del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea.

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