Historia del Mundo contada para Adultos (II)

El tiempo histórico que nos ocupará es la Edad Contemporánea, podríamos decir que la actual, la nuestra. Grosso modo los siglos XIX y XX, desde la revolución industrial hasta nuestros días. Algunos dicen que con la caída de la URSS ya empezaría otra época. Detengámonos antes a reflexionar cómo funciona la Historia como ciencia y cómo está estructurada para su estudio y análisis. Qué son eso de las edades.

Todos sabemos que la Historia se divide tradicionalmente en varias fases, etapas o edades: Prehistoria, Edad Antigua, Media, Moderna, Contemporánea, Actual. Más o menos los historiadores coinciden en esta clasificación, si no, vayan a cualquier librería y verán que los anaqueles están así ordenados. Lo que quizás se ignora es con base en qué. Es decir, ¿por qué desde 1789 hasta 1992 algunos dicen que la Historia Contemporánea comprende esta cronología? Los historiadores analizan las estructuras (política, sociedad, economía, mentalidades arte) que recorren la Historia desde los inicios hasta la actualidad.

Todas estas estructuras presentan unas características propias, pero aunque sus cambios no tienen por qué ser necesariamente simultáneos, de alguna manera, están relacionados entre sí. Por ejemplo, si las estructuras económicas se transforman, también lo hacen –o pueden hacer– las sociales y políticas (visión materialista de la Historia de Karl Marx). ¿Acaso no cambió España el gobierno de zetapé por el de Rajoy debido a la crisis económica? Pues eso, los factores económicos condicionan a los cambios políticos, y así, todo está interrelacionado.

El problema para los historiadores radica en discernir –si acaso es posible– en qué períodos podemos dividir la Historia de manera que queden agrupadas cada una de las estructuras con características comunes; dándonos cuenta de que estaríamos hablando de etapas diferentes por tanto. Me refiero a que la Edad Antigua debe poseer una política, sociedad, economía diferentes a la Moderna, por citar un ejemplo. Y una vez conseguido esto, ponerles fecha de inicio y de final. O sea, delimitar cuándo comienza una etapa histórica nueva y cuándo finaliza. Algún creen que el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492 ya marcó el inicio de una etapa nueva por los cambios que se produjeron con dicha conquista. Otros historiadores ven en la caída de Constantinopla y el Imperio Romano de Oriente un hecho importante como para hablar desde entonces de la época nueva. Y así podrías citar múltiples ejemplos.

Varias han sido las corrientes historiográficas que han pretendido darle solución al problema de la periodización histórica, y dividir en compartimentos diferenciados la línea del tiempo desde los orí- genes de la humanidad hasta nuestros días de manera lógica. El resultado ha sido más o menos aceptado por consenso aunque con muchas reservas, y lo cierto es que se ha mantenido una consideración tradicional grosso modo para poder abordar su análisis y estudio. Me refiero a que las edades históricas en que se acepta la periodización, ha sido más una especie de acuerdo necesario para su análisis, que una aceptación consensuada por su lógica. Por lo tanto, hablar de Prehistoria (5 millones de años – 10.000 a.C.), Edad Antigua (10.000 a.C. – 711 d.C.), Media (711-1492), Moderna (1492-1789) y Contemporánea (1789-1992), continúa planteando reservas entre los historiadores, pero sigue siendo la fórmula más utilizada por necesidades de estudio. No obstante, podemos decir que cada una de las etapas mantiene características propias que las diferencian de otras con mejor o peor suerte.

Quiero, por poner un ejemplo, comentar el análisis que hace Marx para resolver el problema de la periodización. Si recordamos la interpretación materialista de la historia, enseguida debe venirse a nuestra memoria los conceptos de modo de producción y lucha clases como motores de ésta. Con base en el primero, Karl Marx nos plantea una explicación tripartita de Edades: Antigua, Media y Moderna, aunque no se ajusten plenamente con la división comúnmente aceptada en la actualidad. Para Marx, la historia del hombre se dividía en tres épocas según el modo de producción: una época esclavista en la que debemos hablar de un sistema de producción esclavista (recordemos el Imperio Romano); una época feudal en la que predomina el sistema de producción feudal-señorial donde los monarcas concedían tierras en usufructo a los señores feudales que las explotaban a través de los siervos en un régimen de semiesclavitud; y una época capitalista en la que una minoría propietaria de las fábricas y máquinas (medios de producción y propiedad privada) terminaba explotando al proletariado. A grandes rasgos es lo mismo: Edad Antigua, Edad Media-Moderna y Edad Contemporánea.

Viñeta de El Roto (El País) el 6 de octubre de 2013.

Viñeta de El Roto (El País) el 6 de octubre de 2013.

Como algunos habrán comprobado, en la actualidad es arriesgado hablar de Edad Contemporánea pues los cambios que estamos sufriendo a niveles socioeconómicos nos llevan a una nueva etapa que viene gestándose desde 1992 con la caída de la URSS y el desarrollo de la informática. A lo que llamamos crisis no es más que a un cambio, a la desaparición de la etapa anterior.

John Goodman y Halle Berry en Los Picapiedras (1994) de Brian Levant, una creación totalmente anacrónica pues los dinosaurios y los seres humanos no han convivido nunca.

Comentarios

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.