La paradoja de la cultura

Mediante la cultura (instrumentos para sobrevivir en la naturaleza, normas, creencias) el hombre «recrea» un «ambiente» propio, que le proporciona una autonomía y una libertad de posibilidades sobre la naturaleza muy importantes, aunque a su vez —y paradójicamente— queda «atrapado» por la nueva lógica de su obra histórica. El hombre es al mismo tiempo artífice y esclavo de sus creaciones culturales.

Introducción a la sociología, La cultura, José Felix Tezanos. pág. 264. El paréntesis es mío.

¿Qué nos hace libres?

Al menos en teoría, lo que nos hace libre es el concepto de «Habeas Corpus» que significa literalmente: ‘tendrás tu cuerpo libre’. Fue aprobado por vez primera en Inglaterra en 1679 por su Parlamento, obligando a Jacobo II, a la sazón, monarca inglés, a aceptar este imperio de la Ley como así hubo de hacerlo años antes el acéfalo Carlos I.

Viñeta de El Roto

El habeas corpus es una institución jurídica que garantiza la libertad personal del individuo, con el fin de evitar los arrestos y detenciones arbitrarias. Se basa en la obligación de presentar a todo detenido en un plazo perentorio ante el juez, que podría ordenar la libertad inmediata del detenido si no encontrara motivo suficiente de arresto.

Este término proviene del latín hábeās corpus [ad subiiciendum] ‘que tengas [tu] cuerpo [para exponer]’, “tendrás tu cuerpo libre”, siendo hábeās la segunda persona singular del presente de subjuntivo del verbo latino habēre (‘tener’). O puede ser llamado igualmente como “cuerpo presente” o “persona presente”.

El ejemplo de Meneses

«Comprendió la vida. La vivió intensamente. Fue espléndido a la hora de dar a la vida todo lo que tenía que darle… Vivió con valor, con vigor, con una insólita integridad».

Edward Steichen sobre Robert Capa

De haber sabido que la publicación de mi artículo rondaría el centenario del nacimiento de Roberto Capa hubiese hablado de él por motivos comerciales, pero como no fue así y tampoco soy muy de venderme el destino ha querido que en el cumpleaños del maestro recordemos a otro grandísimo de este mundo.

La última vez que vi a Enrique Meneses fue en Cuba, me llevé su libro a la isla. Sí, esto es tanto como decir que no lo vi nunca, pero desde entonces no he podido evitar acordarme con bastante frecuencia de este viejo periodista que tenía la grandeza de atender a personas como el que firma lo que escribe. Les paso un fragmento de la conversación que intercambié con él en mayo de 2011.

Continue reading