#Echar la pota

Últimamente suelo acordarme de la familia de algunos con más frecuencia de la que me gustaría. En concreto lo hago de sus madres, pues estos hijos de puta de distinto pelaje —en este caso no hay distinciones— me están provocando una úlcera estomacal cuanto menos. Creo que en los últimos años habré generado bilis suficiente como para que me explote la vesícula de una puta vez. Aunque no sólo son ellos, niet. A la causa también contribuyen los tontos del ciruelo que no se enteran de qué narices va la película, un ominoso largometraje que lleva varios siglos proyectándose en este país de mierda.

El Roto. Libertad de expresión.

El caso es que hoy tengo motivos suficientes para ciscarme en la santa de algunos porque mañana comienza la vuelta al tajo para los que pretendemos dedicarnos a lo de la tiza y tal. Y eso me ha hecho recordar que tengo un montón de compañeros interinos que se han dejado la piel en este trabajo ingrato y no van a estar ahí acompañándome. Y todo gracias a que estos lumbreras llevan mutilando el sistema educativo mucho antes de que tú y yo hubiésemos nacido.

Continue reading