#Lo tenemos todo

Ocurrió el otro día en clase en el centro de adultos donde trabajo. No fue en la mía, pero sería tan fácil que sucediera un episodio de estos que lo puedo imaginar sin dificultad alguna. El caso es que podría pasar en cualquier aula de este país de tontos del ciruelo y de la ciruela en el que nos hemos convertido, esforzándonos en alimentar la estupidez hasta que se nos ha quemado el arroz. Sí, perdonen que les diga, pero ya es demasiado tarde. Aunque aquí expertos de todo dan soluciones con ese aire solemne que parece dotar de credibilidad y lucidez las gilipolleces más grandes que puedan salir de la boca de un imbécil. Nos pasamos de frenada. Ya no hay vuelta atrás.

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La aldea de Amun

Después de unos días en Mukono, cerca de Kampala (capital de Uganda), me dirigí al norte del país donde el Ministerio de Exteriores aconsejaba no acercarse. Había conseguido contactar con unos misioneros combonianos que llevaban años establecidos en Alenga. Me interesaba visitar un lugar más apartado del bullicio y adentrarme en la cultura africana y los problemas que habían asolado en los últimos años. El tema de los niños soldado y el tan famoso, por aquel entonces, Joseph Kony fueron mis impulsos para viajar adonde se ven pocos muzungos (hombre blanco).

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#Elecciones

A fines de mi estancia en Mil Colinas se me ocurrió que aparte de hacer fotos y vídeos podría dar una especie de clase a los más adultos, chavales de lo que aquí conocemos como bachilleratos. La idea me vino a la cabeza después de pasar unos días en Abadahemuka, la asociación que montó Gaudence en Kayenze y de la que ya he hablado en otra ocasión. Allí, conviví unos días con una docena de jóvenes aspirantes a monja. Imagínense la estampa del asunto, el menda, apartado de cualquier atisbo de civilización, sentado en una mesa rodeado por ruandesas entre los 18 y 25 años.

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La paradoja de la cultura

Mediante la cultura (instrumentos para sobrevivir en la naturaleza, normas, creencias) el hombre «recrea» un «ambiente» propio, que le proporciona una autonomía y una libertad de posibilidades sobre la naturaleza muy importantes, aunque a su vez —y paradójicamente— queda «atrapado» por la nueva lógica de su obra histórica. El hombre es al mismo tiempo artífice y esclavo de sus creaciones culturales.

Introducción a la sociología, La cultura, José Felix Tezanos. pág. 264. El paréntesis es mío.

El hombre es al tiempo artífice y esclavo de sus creaciones culturales.

José Félix Tezanos.