El honor de la película de Alatriste

Llevo cinco alatristes y un rechazo a ver la película para evitar ponerle el careto de Vigo Mortensen por muy estupendo que estuviera o estuviese. Pero el caso es que la otra noche me dio por ahí y la empecé en el «aipa». Me resulta curioso que esté para todos los públicos en el «yutub». Ni idea de lo que tendrá que decir al respecto quien se lucra con ello, me refiero a los productores de la cinta, pero la cosa es que un servidor hace tiempo que colgó un fragmento de El club de los poetas muertos, cuyos responsables andan más fiambres que los propios rapsodas, y casi me dan una patada en culo porque violé no sé qué artículo de derechos de autor. A El Gatopardo ni siquiera le dejaron asomar los bigotes en el citado canal. Quiero decir que no entiendo por qué no pueden subirse cinco minutos de un film para comentar un detalle interesante, y en cambio, el alatriste está completo. Aunque este es otro tema y a lo que vengo es a hablar de por qué hay que ver al viejo y cansado soldado de los tercios de Flandes.

Continue reading

Abate Reverte

Si me pidieran un consejo, si únicamente pudiese tener una sola entrada este blog… créanme si no exagero que les emplazaría a los artículos de Arturo Pérez-Reverte. Como dijo el abate Faria a Edmond Dantés: hay mucho escrito, pero una biblioteca con ciento cincuenta obras bien escogidas es suficiente. Sepan ustedes que en Patente de Corso tienen una buena recopilación de libros y autores, de ideas y reflexiones sobre la vida en boca de alguien que viajó por mares y bibliotecas en una búsqueda de comprender la condición humana. No lo desechen, al fin y al cabo es mi recomendación más importante.

Maldito Reverte

P-R. Hay una cosa que la gente no entiende, y es que esto se ha acabado. Hay una cosa que se llamaba Occidente y que empezó con Grecia, con Roma, la Edad Media, el Renacimiento, el Enciclopedismo, la Ilustración, derechos y libertades, derechos del hombre y del trabajador… que ha sido formidable durante los veinte o treinta siglos que ha durado. Y eso se ha acabado. Se ha acabado. Como todos los imperios, se ha acabado. Tardará uno o dos siglos en desaparecer. Pero se ha terminado: los valores están aquí dentro. Están los conscientes y los inconscientes. Los que se dan cuenta y los que no se dan cuenta. Pero esto se ha acabado. Todo el sistema en que se basa nuestra educación, nuestra convivencia, nuestra vida, nuestra libertad, está en cuestión, porque el mundo del que procedemos se está extinguiendo. Vendrán otros mundos, mejores, peores, pero el nuestro se está extinguiendo, y la gente no se da cuenta de que esto es así. Para ello hay que haber leído los libros, que cuando el legionario romano le dijo: eh, teutón, ven aquí, coge la lanza que yo voy a Roma a por tabaco, ahí empezó todo. Pero como los analfabetos que están en Bruselas no han leído un libro en su vida, ni lo van a leer, por no decir nada de los que están aquí, no tienen ninguna referencia, no saben reconocer los síntomas. La cultura sirve para reconocer los síntomas, y al no ser cultos no lo reconocen. Hay que asumirlo con resignación y con elegancia, para eso están Montaigne, para eso está Cervantes, para eso está Gracián, para eso están los estoicos griegos, para eso está la cultura, para no gritar cuando se cae el avión.

Pueden leer la entrevista íntegra aquí. Si quieren.

#La carta de Arturo

Soy bastante pesimista desde que tengo uso de razón. No me cabe en la cabeza otra fórmula teniendo en cuenta cómo están las cosas. Aunque realmente no me gusta que me lo digan. Es decir, que me llamen pesimista, pues significa ver las cosas por el lado más desfavorable. Parece que se esconde una intención o propensión a querer entender los problemas de la peor manera posible. Y no es eso. Quizás indignado se ajuste más a mi postura a la hora de entender y analizar la realidad, cercana o lejana. Pero ahora está tan de moda la palabra indignado que incluso los más indecentes hacen uso de ella. Cualquier mamarracho viola el diccionario impertérrito, sabiéndose con total seguridad tan impune como el que aplasta un mosquito. Aquí no pasa nada.

image

El Roto en El País.

El refugio del capitán

Dejó el vaso de vino y se acercó, sentándose en el borde del lecho, para posar una mano sobre la carne tibia. Mi vida, había dicho ella. No tenía donde caerse muerto —incluso eso lo establecía a diario con la espada— y tampoco era lindo elegante, ni un hombre gallardo y cultivado de los que admiraban las mujeres en las rúas y los saraos. Mi vida. De pronto se encontró recordando el final de un soneto de Lope que había oído aquella tarde en casa del poeta, y que concluía:

Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud, y a veces mata.

Continue reading

Un ser convencido

Después de todo, como el resto de las mujeres del mundo, ella no pedía otra cosa que ser convencida.

Arturo Pérez-Reverte en ‘El tango de Guardia Vieja’.