Esto ha sido

Así se refería el semiólogo Roland Barthes (1915-1980) a la foto: “esto ha sido”. La imagen recogida en cualquiera de sus múltiples posibilidades, desde los primeros daguerrotipos hasta la fotografía digital quedarán como un testimonio de lo que fue y de lo que nunca volverá a ser. De ello, ni tan siquiera un edificio, una calle o el plano de una ciudad, se salvan. Pues también tienen vida y se encuentran en constante dinamismo.

El siguiente trabajo trata de colocar la cámara en el punto de vista exacto donde décadas antes alguien la colocó. Y tirar una imagen que recuerde a lo que fue, pero que nos hable de lo que ha sido. La refotografía es eso, capturar imágenes en las que se aprecia con facilidad el paso del tiempo.

Durante los meses anteriores vengo haciendo este ejercicio en la ciudad de Málaga. Comencé pensando primero cuál —o cuáles— iba a ser mi objetivo a fotografiar. Por cierta comodidad para ir a realizar las tomas también me convenció esta idea. Igualmente, creí que los cambios arquitectónicos debían de ser mayores en una ciudad tan importante como ésta.

El siguiente paso fue encontrar las imágenes antiguas. Deseché de entrada Internet como fuente en la que apoyarme, y me dispuse a buscar bibliografía. Encontré dos obras que me convencieron: Arquitectura doméstica del siglo XIX en Málaga de Francisca Pastor Pérez (1880) y Málaga, una visión panorámica con textos de Javier Ramírez González (2007). Lo que hizo decidirme por estas fuentes fue su contenido de profusa información, más que sus fotografías; ya que deseé desde el principio quise darle un sentido histórico al proyecto. Esto último me centró en los inicios en los cambios evidentes más allá de los puramente visuales, esto es; las nuevas denominaciones de las calles, como la de Don Juan Gómez García, o incluso con doble carácter y sentido históricos, como es por razones consabidas la avenida Jose Antonio Primo de Rivera.

Una vez seleccionadas las imágenes de ambos libros, fui hasta en cuatro ocasiones a los lugares para realizar la toma actual. En una primera tomé contacto con la posición del sol de algunos lugares y el uso de ópticas, como es el caso de la del Pasaje de Chinitas, el Rectorado o el Teatro Cervantes. En una segunda ocasión completé la información de la primera y anduve por otros lugares debiendo desechar preselecciones porque la plantación de árboles, o bien deslucían la toma nueva, o bien la imposibilitaban por completo. Tales fueron los casos de la fuente de la Plaza de la Constitución, la esquina calle del Agua de la calle de la Victoria, el Palacio del Conde de Villalcázar, el Paseo de Reding. Pérdidas que me pesaron sobremanera. En una tercera y cuarta visita pude centrarme en las fotografías que se han recogido finalmente en este trabajo.

Espero que les hayan gustado y les animo a, si les interesa, busquen esos libros, en especial: Málaga, una visión panorámica; pues resulta bastante interesante y sorprendente a la vez los cambios que se han producido desde aquella imagen antigua que dice: esto ha sido y de seguro que así quedará de igual modo la que yo tomé recientemente.

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