Entrevista a Samuel

Samuel llegó al Photofetival de Málaga como punta de lanza de todos los ponentes. Su conferencia Once años trabajando en países islámicos amenazaba con ser de las más interesantes, al menos para mí que me tira mucho más el fotoperiodismo. El periodista nos atendió amablemente, por ello le agradezco el gesto y espero que les resulte a ustedes interesante sus palabras.

«Lo que pasa en España me enfada muchísimo, me planteo por qué no sucede algo que cambie este sistema político.»

NVH: Hace poco Alberto Rojas publicó para El Mundo un artículo (Capa en Instagram) sobre la virtualidad de si Robert Capa viviese hoy. Cuando Life sacó la fotografía del miliciano caído en Cerro Muriano fue un impacto mediático que aparte de encumbrarlo en el mundo del fotoperiodismo tuvo repercusiones a nivel social y político. La polémica en torno a aquella fotografía es sobre todo posterior. Sin embargo actualmente estamos acostumbrados a este tipo de situaciones, incluso tú mismo viviste algo parecido con la fotografía de Yemen que fue premiada en el World Press de 2012. ¿Qué siente un fotógrafo cuando hay mayor preocupación y se habla más del retoque, de la composición de la fotografía, de si se ha posado, y en cambio se habla muy poco, o a veces nada, del conflicto o la tragedia que simboliza esa imagen?

S: Yo no creo que sea así, a mi parecer se habla más del conflicto que de la estética o de la manipulación de la imagen. Luego, esto último forma parte de una evolución. Creo que con las nuevas tecnologías estamos viviendo un proceso de evolución que al principio se entendía como algo positivo porque facilitaba el trabajo. Aunque ahora están suscitándose controversias en el sentido de si se utiliza demasiado el photoshop y ese tipo de cosas… Seguramente alguna cosa se ha hecho mal y eso ha provocado que surjan esas controversias, pero yo creo que estamos evolucionando para que eso no continúe pasando. En el último WordPressPhoto después del mío, la foto de Gaza se criticó mucho por el tema del retoque; pues este año ya han cambiado las bases para establecer los límites que hay de postproducción. Lo que está claro es que lo que pretendas transmitir, mientras sea estéticamente más impactante, mejor. Quizás el orden, pues sí que es verdad que lo primero es la estética, el premio y tal, pero yo creo que se habla más del conflicto en sí que de todo eso.

Un ejemplo de esto fue la publicación de una de tus fotografías en The New York Times, el periódico para el que trabajas, donde un señor hurga en el contenedor de basura en Girona y se usó como icono de la crisis en España. La fotografía fuecriticada por el ministro de exteriores García-Margallo porque —decía— que estaba tomada en Grecia y por supuesto daba una imagen equivocada de nuestro país. Independientemente de esta estéril polémica, ¿es tan diferente la imagen que se tiene de España desde fuera a la que tenemos de nosotros mismos?

Tenemos el fenómeno de los nuevos ricos y nos da mucho miedo cómo estamos ahora. Por ejemplo mis padres, de esas fotografías en blanco y negro me decían que se parece a la posguerra, a la época franquista… La imagen que se tiene fuera de España es la imagen que se acerca más a la realidad. Yo ayer paseaba por Fuengirola y es que da pena, los locales están casi todos cerrados, en venta, en alquiler. Si no queremos ver eso el problema es nuestro. Tenemos un problema de conciencia y de falsas expectativas de nuestro país. Y yo creo que estamos pasando un momento muy difícil, muy muy malo, el de muchas familias… bueno, ahí están las cifras de Cruz Roja, de comedores sociales, de desahucios. Caer en la simpleza de criticar a un fotógrafo, a un periodista por hacer el trabajo ese, creo que es absurdo. Sería mejor criticar a los bancos y a los políticos que están causando todo esto, ¿no?

«La imagen que se tiene fuera de España es la imagen que se acerca más a la realidad».

Enric González en sus memorias llega a decir que la causa del problema del periodismo en España, sobre todo, son los lectores: que por regla general no aprecian ni valoran el periodismo de calidad, quieren la primicia y los directores lo que persiguen es un periodismo instantáneo, rápido, muchas veces recurriendo al corta y pega. ¿Hacia dónde os lleva a los periodistas y hacia dónde nos lleva a la sociedad este tipo de periodismo?

Pienso que se empiezan a dar ya unos mínimos cambios que indican que los medios de comunicación se están dando cuenta de que tienen que reaccionar. En un par de medios de comunicación comienza a haber un poquito más de reportajes con buenas fotos, de tener periodistas en el extranjero con más tiempo. Y además también es una cuestión económica, para que la gente siga comprando el periódico el domingo les tienen que ofrecer algo más de lo que hay en la web. Yo no estoy de acuerdo con que la gente demande más ese periodismo. Sí que es verdad que las masas… si nos regimos únicamente por números, el periódico más vendido es el MARCA, pero eso no significa que todos tengamos que hacer periodismo deportivo. Seguramente si mañana el país decide poner en la portada una foto de una mujer desnuda pues será el día que más tiradas pueda vender, pero eso no significa que sea la vía por la que debería ir para conseguir un buen periodismo. No creo que el tema económico tenga que ir siempre ligado al tema periodístico. El buen periodismo al final siempre tiene clientela, gente interesada que compra o se abona. Lo que ocurre es que eso requiere de mucha inversión, mucho tiempo y mucha reputación a un nivel de excelencia como The New York Times, Stern-Magazine, Times Magazzine. Esto no se hace con dos reportajes, pero creo que a la larga pasará también aquí.

Imagino que estarás al tanto de los últimos cambios sobre la Ley de Seguridad Ciudadana además de los altercados entre periodistas y cuerpo de seguridad del Estado. Otros periodistas se han quejado ya de la actuación policial como el caso de uno de nuestros pulitzer, Javier Bauluz: ¿qué opinión tienes sobre el margen de actuación que os dejan a unos y a otros, periodistas y policía?

Nos estamos acercando a un tipo de régimen político autoritario. Vamos cada vez más en la línea de una autocracia lejos, por supuesto, de la democracia. Cuando se publicó mi reportaje y salió el ministro de Exteriores y dijo que mi intención es dañar la imagen del país… también se dijo que muchas de las fotos estaban hechas en Grecia… Todo ese tipo de intoxicación mediática ya lo había vivido en Egipto un año antes: Hosni Mubarak decía que el problema del conflicto egipcio eran los periodistas. Entonces yo creo que los políticos deberían preguntarse si queremos parecernos a un país de normal Europa donde se acepta la crítica periodista, o si nos queremos parecer más a países dictatoriales. Y creo que el gobierno que tenemos ahora del PP está eligiendo muy claramente adonde se quiere parecer, ¿no?… poniendo cuchillas en nuestras fronteras, poniendo multas por manifestarse y ese tipo de cosas. Supongo que llegará el límite donde la gente no podrá aguantar más.

«El buen periodismo al final siempre tiene clientela».

Hace aproximadamente un mes de los atentados de Susa en Túnez relacionados con la revitalización de una de las ramas de Al Qaeda en la zona del mismo Túnez, Argelia y Libia; y también hace algo más de un mes de la tragedia de la inmigración en las aguas mediterráneas de Lampedusa en la que cada año se ahogan unas 1500 personas intentando cruzar nuestro mar. Sabemos que estás en Túnez, pero, ¿en qué andas metido ahora?

Vuelvo a Túnez muy a menudo para seguir la transición política y estamos haciendo diferentes reportajes: sobre todo, más que cubrir lo de los atentados suicidas ha sido intentar entender el porqué ha pasado eso, por qué la gente joven que derrocó a Ben Alí está sintiéndose atraída por ese extremismo.

World Press Photo 2012 - Samuel Aranda

World Press Photo 2012 – Samuel Aranda

Amin Maalouf, el escritor libanés y Príncipe de Asturias en 2010, en su libro «Identidades asesinas» —además de otros trabajos— habla de la posibilidad de un acercamiento entre Occidente y el Islam. Desde otras ópticas este hecho se ve como una situación insalvable, algunos suelen poner de ejemplo el papel de sumisión de la mujer. ¿Cómo ves tú, alguien que está ahí metido haciendo trabajo de campo, este choque de culturas?¿Hay tanta distancia y es tan verdaderamente imposible ese acercamiento?

Si es posible yo ahora mismo lo dudo porque hay muchos intereses políticos de que eso no pase, para que sigamos teniendo miedo de ellos, y ellos en una opinión también deformada de lo que es la sociedad de aquí. Aunque a mi modo de ver creo que es mayoritariamente cosa nuestra a nivel de acercamiento. Y luego a nivel político, lo que nosotros hemos potenciado y subvencionado en esos países, como lo que ha pasado ahora en Egipto, es un cosa vergonzosa; que luego nuestros mayores aliados sean Arabia Saudí que son muchos de los causantes del «wuajadismo» y «salafismo» en el mundo dice mucho de por dónde van nuestras corrientes políticas. Si puede pasar yo creo que no va a pasar. Hay muchas diferencias de lo que la religión supone allí y de lo que supone aquí, pero diría que son diferencias positivas. Uno de los principales errores es cuando analizamos el mundo islámico, pensamos siempre que nosotros somos lo positivo o por donde tendríamos que seguir todos. Me siento muy a gusto en mi cultura, pero es un error analizar lo que pasa en Yemen de nuestra perspectiva europea, y además lo hacemos desde un punto de superioridad. El papel de la mujer está claro que dentro de la sociedad es un rol diferente en el que muchas deciden ir ellas mismas cubiertas y este tipo de cosas. Pero luego por ejemplo a nivel de violencia y de maltrato y cosas así, en Yemen que son alrededor de treinta millones el año pasado murieron 13 mujeres por malos tratos, en España fueron 58. Creo que podríamos hablar largo y tendido del papel de la mujer en España, ¿no? Y aquí no se publica mucho eso, lo tenemos en la página de sucesos. Tendríamos que hacer autocrítica.

«El periodismo fue una cosa accidental que me permitió comprender lo que uno podía hacer a través de la fotografía».

Miguel Gil decía que se aburrió de eso de coger el autobús nº 6 para ir al su despacho del bufete de abogados en Barcelona y lo dejó todo para irse a los Balcanes. Tú desde muy joven has trabajado en zona de conflicto en el mundo islámico generalmente, ¿qué fue lo que te empujó a hacer este tipo periodismo que trata de mostrar la parte más oscura del ser humano?

Fue curiosidad, tenía un amigo israelí y otro palestino que no podían verse entre ellos, se odiaban profundamente, y entonces era la necesidad adolescente de entender cosas. No tenía ningún tipo de interés por el periodismo ni quería convertirme en nada así, pero fue una cosa accidental que me permitió comprender que uno podía hacer a través de la fotografía todo eso que quería hacer.

Kapuscinski después de su primer viaje fuera de Polonia, en la India, contaba en «Viaje con Heródoto» que de lo primero que se dio cuenta sobre todo es de lo poco que había leído. ¿Echaste en falta algún tipo de conocimiento en aquellos primeros trabajos? Y aun hoy día, ¿sigues echando en falta el dominio de alguna técnica, vencer algún tipo de miedo o pudor?

Al principio me chocó mucho el tema de los estereotipos. Recuerdo al llegar a Gaza y entrar a las mezquitas donde estaban rezando los musulmanes, aunque no tuviese una mala imagen de ellos, pero sí que tenía ese punto de peligrosidad en plan de «no sé qué me va a pasar, no sé qué me van a hacer»; y recuerdo aquellos primeros momentos en los que en vez de decirme que no podía estar allí me invitaban a pasar a hacer fotos. Y uno de esos primeros choques culturales y poder llegar a un pueblo palestino en las montañas, con familias que eran muy religiosas y tradicionalistas, y en vez de mirarme mal me invitaban a comer. Cuando yo pensaba que aquí no les iba gustar los occidentales. Y, bueno, sí, ahora mismo uno de mis grandes defectos que tengo es leer mucho más, que hay veces que cuando llegas por primera vez a Túnez y te hablan de Bourguiba, de la explosión cultural o de cuando estás en Libia y te hablan del sistema educativo y del Libro Verde y tal, y esas cosas pues la vas conociendo sobre la marcha porque no tenía esa base más fuerte de educación en la universidad. Aunque para los fotógrafos quizás es más sencillo porque lo puedes ir descubriendo sobre el terreno, pero como periodista es imprescindible.

«Estamos muy equivocados de muchas cosas de las que pensamos, sobre todo lo relacionado con el tema islámico.»

A ti, después de más de diez años cuando con veintiuno viajaste a Palestina, ¿te ha dado alguna respuesta, algún tipo de seguridades sobre la comprensión del mundo, del ser humano, después de acercarte a tanta gente y en situaciones muchas veces extremas?

Estamos muy equivocados de muchas cosas de las que pensamos, sobre todo lo relacionado con el tema islámico. Yo en conversaciones con mis amigos que nunca han estado en un país árabe, cuando dije que me iba a Yemen las reacciones eran en plan: «hostias, pero qué miedo, ¿no?». Frustra mucho ver ese machaque continuo que nos hace tener miedo hacia esa cultura. Nos dejamos mucho manipular.

Portada de The New Times sobre la crisis en España. Foto: Samuel Aranda

Portada de The New Times sobre la crisis en España.
Foto: Samuel Aranda

Muchos hablan de la transformación que sufren los periodistas durante su carrera. Pérez-Reverte el último domingo en twitter decía que unos lo hacen hacia la compasión y otros hacia el cinismo. ¿De qué manera crees que influye en la personalidad la práctica de esta profesión? ¿Hay algún momento en el que se pierde la inocencia y la fe en la profesión, Gervasio Sánchez aparte?

Me siento muy cabreado, tengo mucha ira dentro. Cinismo no y compasión en ocasiones concretas. Lo que sí noto de dentro desde hace dos o tres años es la ira. Es estar muy enfadado con algunas cosas que pasan. Sin ir más lejos lo que pasó en España con mis fotos, esa reacción política me hace estar muy enfadado con lo que está pasando aquí. Me hace preguntarme por qué no pasa algo que cambie este sistema político y que nos movilicemos de una vez ya.

Gracias, Samuel.

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