Enanos en hombros de gigantes

Es curioso que existe en el ser humano la siguiente contradicción o paradoja: de una parte el hombre vive temeroso de los cambios y asustado por lo desconocido; y de otra, deseamos derribar lo construido y partir desde cero como si todo lo hecho, no sólo no sirviese de nada, sino que entorpeciese eso nuevo que está por hacer. Me pregunto si no nos iría mejor ir caminando con pasos seguros para que en cada uno, al menos una parte, pueda ser útil en cualquiera de los casos. En este sentido se me viene a la mente esa cita que dice «Quasi nanos gigantum humeris insidentes». O sea que nosotros somos como enanos aupados a hombros de gigantes. Lo dijo Bernardo de Chartres para referirse a los científicos ya que avanzan sobre la acumulación de conocimientos previos y nunca parten de la nada. Los Simpsons tienen un episodio muy bueno en el que Homer intenta superar a Thomas A. Edison e inventa un martillo automático que lo destroza todo. Finalmente se da cuenta de dos cosas: primero que es un inepto total (como ya sabíamos), y segundo que Edison también tenía su admiración y sus celos puestos en otro gigante como había sido siglos antes Leonardo da Vinci.

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