El padre de Manu

Coincidí con Manu Brabo en Gijón, donde vive, o vivía, pues la oficina de trabajo la tiene repartida por todo el mundo. Estábamos en la XV edición de Fotoperiodismo Internacional organizada por Javier Bauluz, otro de los pulitzer españoles. Sus primeras palabras fueron algo así como «no sé qué hago aquí». Acababa de ser liberado de su secuestro en Libia y había pasado de ser un desconocido fotógrafo de motocross a salir en televisión luciendo las barbas del presidio. Aquí, la décimo cuarta entrega de Imágenes para la Historia.

Guerra de Siria
Padre devastado (Alepo, 2012)
MANU BRABO

FOTO: Manu Brabo —Padre devastado (Alepo, 2012)

FOTO: Manu Brabo —Padre devastado (Alepo, 2012)

Manu Brabo (Zaragoza, 1981) abandonó los estudios de periodismo en su tercer año. Entonces los compaginaba con trabajos eventuales como fotógrafo. Comenzó a cubrir revoluciones y conflictos armados, especialmente en países islámicos como Egipto. En 2011 sería secuestrado durante un mes y medio en Libia. A partir de ahí su trayectoria es meteórica, consiguiendo dos años después el premio Pulitzer en la categoría Breaking News Photography por la cobertura de la guerra civil de Siria.

En octubre de 2012, entre las cuatro y las cinco de la tarde empezaron a llegar al hospital de Alepo Dar al-Shifa, heridos provocados por un coche bomba. El pequeño de la foto había sido trasladado al quirófano donde intentaron reanimarle sin éxito. Más tarde el padre se marchaba destrozado cargando con el cuerpo sin vida de su hijo. Quería volver a casa con el cadáver, pero le era imposible: no había ningún tipo de transporte. En ese instante es cuando Manu capturó esta imagen que representa un buen ejemplo de lo que fue la matanza indiscriminada de civiles por las tropas de Bashar al-Assad, siendo testigo de unos hechos que lo dejarían bastante «tocado», como afirmó en declaraciones posteriores.

La Guerra Civil Siria, entre el régimen de Assad y los grupos rebeldes, comenzó en 2011. Además de las viejas disputas religiosas entre chiíes y sunníes, los opositores argumentan que el gobierno es corrupto, autoritario, y que viola derechos humanos universales. Poco antes de su estallido habían tenido lugar diversas manifestaciones en pos de la democracia y la libertad. Sin embargo, la respuesta de las autoridades fue el uso de armas contra los participantes. Desde entonces más de 400.000 personas han perdido la vida; la mayoría civiles entre los que se incluye un número muy elevado de niños. En la actualidad la Guerra de Siria supone una alarma internacional irresoluble, agravada además por las atrocidades del grupo terrorista del Estado Islámico (ISIS), quien ha provocado un apagón informativo sin parangón en la historia bélica por los secuestros y torturas contra periodistas extranjeros.

Un fenómeno como el conflicto que se encierra en Siria tiene una explicación compleja. Sin embargo, como apunta Gervasio Sánchez, para aproximarte a la verdad debes estar al lado de las víctimas. Aparte de las razones políticas, la imagen no deja duda sobre el impacto de sus consecuencias.

Autor: Marina López Parra

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