#Cineterapia

Estoy convencido de que hemos nacido para disfrutar a través del arte, de revivir emociones que nunca hemos vivido, que otros lo hicieron; y que gracias a la lectura, el cine, la pintura, la música, la fotografía, etc. podemos sentir aquello que intentan transmitirnos. La vida sin arte no es vida, quien no lo comprenda es porque nunca lo ha experimentado.

Ahora vengo a hablaros de cineterapia, una idea que se me ocurrió para intentar explicar cómo podemos resumir los dos caminos para acercarnos a la cultura o al arte, para comprender por qué debemos tener inquietudes, perseguir sueños y luchar por ellos. Cada vez estoy más seguro de que existen dos motivos para estudiar y prepararse de cara a un empleo, de cara a un futuro. ¿Por qué la gente estudia?

Uno. Lo primero es porque las personas maduramos y nos damos cuenta de que sin trabajo, sacrificio y esfuerzo, no vamos a conseguir nada (a veces ni con eso, pero éste es otro tema). Cuando éramos pequeños solían contarnos el cuento de ‘la hormiga y la cigarra’; nos decían: quien siembra, recoge; y en definitiva, intentaban transmitirnos esos valores para que cuando llegara ese futuro no nos diésemos con él en las narices. En el momento en que maduras te das cuenta de que la vida es muy jodida y que si no te lo curras y das lo máximo de ti, puede ser mucho más dura y penosa.

Dos. Hay quien tiene la suerte de darse cuenta de que ese esfuerzo, aparte de merecer la pena por los frutos y beneficios que uno puede conseguir posteriormente, merece la pena por sí mismo, y que aunque supone mucho sacrificio permanecer horas sentado delante de los libros, muchas veces se produce placer cuando uno descubre sus gustos, intereses e inquietudes; todo a través de la lectura básicamente, y por ende, de todo lo demás.

El problema es que cada vez maduramos más tarde; cada vez se retrasa más la edad de buscarnos la vida por nosotros mismos, porque solemos tener detrás una familia que nos impide espabilarnos, ser autónomos, no depender de nadie, etc. Debido a esto resulta que con 18 años podemos votar, pero no sabemos ni siquiera a qué queremos dedicarnos o qué inquietudes nos mueven.

¿Pero por qué cineterapia? Voy a dejar aquí una “cinerreceta” para que a través del arte (unas películas en este caso) intentéis descubrir por qué estudian y se esfuerzan algunos. De todos modos, como decía Cartier-Bresson: «La sensibilidad no se enseña». Si después de verlas no habéis sentido nada… yo no puedo hacer más. Está claro, el arte tampoco está hecho para todo el mundo.

1. Para comprender el significado del esfuerzo y del sacrificio, de la disciplina y de todo lo que puede conseguirse con ello, os recomiendo Hoosiers: Más que ídolos. Una película ambientada en un pequeño pueblo de Estados Unidos donde el equipo de baloncesto del instituto consiguió hacerse con el título nacional gracias precisamente a esos valores transmitidos por un nuevo entrenador. No es una historia inventada, es real.

2. Para comprender por qué la gente tiene interés por la literatura, el teatro, el arte, el estudio, etc. os recomiendo El club de los poetas muertos. No apta para aquellos que deseen dedicarse a la enseñanza, ya que les entrarán más ganas de hacerlo, y la realidad no es como en el colegio de la película. En ella se cuenta cómo un grupo de estudiantes encontraron sus inquietudes y el sentido a la vida a través de la literatura y la poesía.

Y dos películas más de regalo:

3. Para los rebeldes que siguen pensando que todo esto es un rollo y que la vida es dejarse llevar sin rumbo ni intereses, ni que tenga que ver con lo que se habla en clase: El indomable Will Hunting. Es una de mis preferidas, la habré visto más de una decena de veces.

4. Y para los que creen que todo esto de estudiar es muy difícil y que les supone un obstáculo insuperable: En busca de la felicidad. También basada en hechos reales.

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