La moral de Sabina

No tengo certezas, no tengo cosas sólidas… Iba a decir que soy líquido, pero líquido era antes. Ahora me he vuelto gaseoso. Soy un tartamudo moral, me cuestiono de un modo enfermizo.

Joaquín Sabina.

Bienvenidos al nuevo novadehistoria en WordPress

Creo que no me equivoco demasiado si digo que, desde que abrí por vez primera el blog de novadehistoria este espacio ha ido creciendo en cantidad y en calidad. Quizás el contenido de sus entradas no haya sido nunca de un tamaño intelectual pasmoso, pero es que mis intenciones para con él no van en tal sentido. Novadehistoria persigue dos objetivos capitales para mí; el primero de ellos es satisfacer los deseos de escribir sobre los temas que me apasionan, simplemente como un ejercicio práctico, algo así como las mil palabras que se obligaba Jack London cada día. El segundo es brindar a los alumnos otro lugar donde se traten cuestiones diferentes a los que puedan encontrar en otros medios o se aborden desde una perspectiva distinta. Me refiero sobre todo a reflexiones y críticas acerca de la sociedad actual y las pasadas, de civilizaciones antiguas y lejanas, del Mundo que nos ha tocado sufrir en comparación con otros Mundos que ya caducaron y se extinguieron. Aprender de ese inmenso cúmulo de cultura que ha dado como resultado el hombre que somos hoy. Valores que no por infrecuentes son prescindibles en modo alguno. Así se comprenderá fácilmente por qué novadehistoria tiene este nombre, pues no sabríamos muy bien concretar con exactitud de qué demonios va este cuaderno virtual.

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Estudia para que no te manipulen

Desempolvando viejos diarios, buscando notas y anécdotas para el libro, me acabo de cruzar con una de Cuba. En Santiago estuve hospedado gracias a la ayuda de Santiago Lussón, uno de los hijos del exministro castrista Antonio Enrique Lussón.

Día del libro. El Roto.

Día del libro. El Roto.

Este hombre, que vivía cuidando a su madre en unas condiciones bastante humildes, jamás me habló ni del sistema represivo de la Isla, ni de política, pero se despidió de mí con estas palabras que resuenan ahora con fuerza cuando las leo después de tres años:

«Estudia para que no te manipulen. Todos los regímenes lo hacen».

Con la que está cayendo allí y aquí, detenerse en esta obviedad sólo puede hacerte ver que nunca cambiará nada.