La política del Príncipe de Salina

Escena de El Gatopardo en la que le proponen al Príncipe de Salina participar en el nuevo Senado de Sicilia. Es magnífico este diálogo (Giussepe Tomasi di Lampedusa) entre Don Fabrizio y Aimone Chevalley de Monterzuoloen en el que se resume todo el pesimismo político encarnado en una magistral actuación de Burt Lancaster. Les recomiendo ambas cosas: película y, sobre todo, novela…

La paradoja de la cultura

Mediante la cultura (instrumentos para sobrevivir en la naturaleza, normas, creencias) el hombre «recrea» un «ambiente» propio, que le proporciona una autonomía y una libertad de posibilidades sobre la naturaleza muy importantes, aunque a su vez —y paradójicamente— queda «atrapado» por la nueva lógica de su obra histórica. El hombre es al mismo tiempo artífice y esclavo de sus creaciones culturales.

Introducción a la sociología, La cultura, José Felix Tezanos. pág. 264. El paréntesis es mío.

La verdad de Rusell

Si un hombre os dice que posee la verdad exacta sobre algo, hay razón para creer que es un hombre equivocado. Toda medida científica se da siempre con un error probable.

Bertrand Russell, La perspectiva científica, 1969.

Nacionalismo, Nación y Estado

El nacionalismo es una ideología y movimiento sociopolítico que surgió junto con el concepto de nación propio de la Edad Contemporánea en las circunstancias históricas de las revoluciones liberales burguesas desde finales del siglo XVIII.

El Roto. Orgullo nacionalista

El Roto. Orgullo nacionalista

La nación la compone un conjunto de personas que poseen la conciencia de una identidad común, que los distingue de otros pueblos. Esta conciencia está basada en experiencias históricas comunes —que, en parte, descansan en el mito— y en otras características compartidas como la proximidad geográfica y una misma cultura que abarca la literatura y la lengua. Las señas de identidad como vemos van desde las propias costumbres y formas de comportarse hasta la lengua, la etnia, etc. Señas que se supone les hacen diferentes al resto de naciones.

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La carta de Nelson

Ya nos han avanzado que la flota enemiga ha salido del puerto. Mi último escrito antes de la batalla es para ti. Pido a Dios que me permita concluirlo.

Carta de Lord Horatio Nelson, almirante de la Marina inglesa, a su mujer en la víspera de la Batalla de Trafalgar (21-10-1805) en la que finalmente moriría.

#Mi carta de Reyes preferida

Una antigua alumna me recuerda hoy la carta de Amadeo de Saboya que para quienes no lo sepan fue rey extranjero durante uno de los períodos más inestables de la historia de nuestro país. Me refiero al Sexenio democrático o revolucionario, a lo de la I República que tanto ensalzan algunos sin tener ni idea que fue la muestra de quiénes somos y cómo nos comportamos en cuanto se supone que el pueblo toma las riendas. Como si fuésemos cosa distinta a los reyes que nos han gobernado o a nuestros políticos.

Amadeo de Saboya, rey de España desde noviembre de 1869 hasta el 11 de febrero de 1873.

Aquí, deberíamos darnos cuenta de una vez, que no hay buenos ni malos y que realmente somos todos unos hijos de puta de mucho cuidado. Ejemplos en nuestros libros de Historia, si se saben leer, los hay a patadas, pero de todos ellos es la carta de renuncia al trono de Amadeo de Saboya una de las que más alivio me producen. En ella se dice explícitamente cuál es la verdadera causa de nuestros males. Lean:

«Dos largos años há que ciño la corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada dia mas lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fueran estrangeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, seria primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con pluma, con la palabra agravan y perpetuan los males de la nacion, son españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria, todos pelean y se agitan por su bien; y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamar de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinion pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera , y mas imposible todavía hallar el remedio para tamaños males.»

El 11 de febrero de 1873, este rey importado de Italia, abdicó del trono español después de apenas dos años. Jamás gozó del apoyo de ningún grupo político, entre otras cosas porque su gran valedor, Juan Prim, había sido asesinado antes de su llegada. Por lo poco que he leído al respecto, quiso hacer las cosas bien y convertir España en un Estado democrático; sin embargo, han de saber que lo que vino después de su marcha —I República con gobierno autoritario del general Serrano incluido— fue otro de esos episodios que demuestran que lo peor que puede sucedernos a los españoles es que nos dejen gobernarnos a sí mismos. Es lamentable, pero francamente cierto. Hagan sus reflexiones.

Pinchando aquí pueden disfrutarla por completo. La abdicación, digo.

Los hilos de la economía

Quien debe mover los hilos de la red económica que se teje, o es el empresario (economía de mercado) o es el político (economía planificada). La voluntad colectiva es una abstracción que no existe. En definitiva, es el Hombre quien maneja los intereses económicos, y ya sean unos u otros ninguno de ellos actuará más que en beneficio propio. Estamos en manos de la condición humana, las del individuo y su codicia. Todos somos condición humana.