#Aprobado

Esta es otra entrada de esas a las que tengo especial consideración. Quizás es una cuenta pendiente, llámenla como les plazca. Aquella evaluación no fue fácil. Gracia me hace cuando escucho comentarios sobre mí acerca de los suspensos, da igual de quienes vengan. Algunos no tienen ni puta idea (permítaseme el exabrupto) de lo que uno piensa o siente cuando debe evaluar y poner notas.

’Aprobado’ fue publicada el 1 de octubre de 2011. Léanla…

Ya hace tiempo que me convertí en un escéptico a pesar de todo. Y sin embargo, no puedo dejar de defender en lo que creo, con todas sus consecuencias. Luchar por aquello que me enseñaron quienes me enseñaron: padres, maestros y amigos. Pura contradicción, por otra parte.

El árbol de Esteve

Hace años, cuando era rata de biblioteca en la Universidad de Teatinos, solía renunciar a mi propia facultad en busca de otras. Me atraía mucho la de Psicología-Pedagogía; no sólo por las chicas guapas que por allí pululaban, sino por el interés pedagógico que corría por mis venas, ése que poco a poco va secándose. Aunque bueno, éste es otro tema. Lo cierto es que, cargado con mis apuntes de historia de las Guerras Médicas, las invasiones bárbaras o de las Cortes de Cádiz, qué sé yo; muchas veces me distraían los libros sobre pedagogía que me rodeaban; incluso me acechaban. Siempre pensando en ser profesor, en emular a los buenos y en no caer en los mismos errores que cometían los malos, aquéllos que iba sufriendo en mis años de estudiante.

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