La dicha del conde

No hay dicha ni desdicha en este mundo, lo único que hay es la comparación entre un estado y otro, eso es todo. Sólo aquel que ha experimentado el infortunio extremo es capaz de sentir la extrema felicidad. Hay que haber deseado la muerte, para saber apreciar la dulzura de la vida.

There is neither happiness nor misery in the world; there is only the comparison of one state with another, nothing more. He who has felt the deepest grief is best able to experience supreme happiness. We must have felt what it is to die, that we may appreciate the enjoyments of life.

Alejandro Dumas, El conde de Montecristo.

Los pueblos de Popper

El error fundamental de la doctrina que hace coincidir la nación con el Estado es el supuesto de que los pueblos o naciones existen antes que los Estados —algo así como raíces— como unidades naturales, que en consecuencia deberían estar ocupados por estados. Pero la realidad es la contraria: son los pueblos o naciones los creados por los Estados.

Karl Popper, filósofo.

La cura de la ignorancia

Cuanto más ignorante es el hombre, menos cuidados tiene, menos necesidades conoce, menos penas sufre, menos siente los males públicos, y aun los suyos propios le hacen menos sensación… Pudiera afirmarse que por los grados de ignorancia debería juzgarse de la dicha o la desdicha de los hombres. Así que, tú, oh ignorante vulgo de todas clases, eres de los menos desgraciados porque te asemejas más al asno.

Manuel Pérez Ramajo en La apología del asno, 1829.

La nación de Renan

Antes que la cultura francesa, la cultura alemana, la cultura italiana, está la cultura humana. Ved a los grandes hombres del Renacimiento; no eran ni franceses ni italianos ni alemanes. Habían reencontrado, a través de su trato con la antigüedad, el secreto de la verdadera educación del espíritu humano, y se consagraron a ella en cuerpo y alma. ¡Cuán bien hicieron!

Ernest Renan, —¿Qué es una nación?,
Conferencia dictada en la Sorbona, París, 1882.