El té, amargo

Se requiere de una destreza especial para preparar el té al modo saharaui como lo sirve Salka, pues el agua caliente debe ir cayendo de vaso en vaso como si fuesen pisos de cascadas hasta que forma una espuma que es la que le da ese auténtico sabor según dicen los saharauis. Y así discurre el tiempo en las jaimas. Este ceremonial del té es una tradición y tomar uno aquí es una experiencia única. Se deben beber tres: el primero es amargo como la vida y recuerda al invasor; el segundo es dulce como el amor, como el alto el fuego que impulsó la ONU; y el tercero suave como la muerte, como el fin de las promesas, como el abandono, como el olvido.

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