El conductor

El conductor

Para desplazarnos de un campamento a otro el grupo utilizaba un viejo autobús rojo del ayuntamiento de la comunidad de Madrid. En su interior iba una rueda de repuesto en pleno pasillo preparada para infortunios. Nosotros no tuvimos más contratiempos que el de quedarnos encallados en mitad del desierto. Por momentos pensé que vagaríamos entre las dunas durante días y moriríamos enterrados bajo la arena porque no soy de los que confían con facilidad en los conocimientos del autóctono. La pericia del conductor (en la foto) para salir de estas situaciones pudo sacar al viejo vehículo y reanudar nuestro viaje. Hubo buena suerte.

Comentarios